Marian Moreno Llaneza

Marian Moreno Llaneza

Estamos viviendo sin duda un momento único. Convivimos a todas horas con un virus que no somos capaces de ver, que ataca indiscriminadamente a todas las clases, edades, estamentos sociales y culturales.
Al que solamente podemos vencer con la ciencia, la investigación y los grandes equipos de profesionales que hacen su trabajo a diario hasta llegar al agotamiento físico, psicológico y emocional. Los y las profesionales trabajan con un objetivo claro: lograr ganar la batalla a este virus, que nos permita a la sociedad alcanzarla la tan deseada libertad y normalidad.

Equipos de profesionales de los campos de la ciencia, investigación, medicina, limpieza, entre muchos otros sectores. Que nos permiten a diario conocer las casuísticas, patologías y evolución que está teniendo el Covid-19 en nuestra sociedad, como frenarlo y dar con la cura que nos permita salir a la calle con mayor tranquilidad y seguridad.

¿Qué tienen en común todos estos grupos de profesionales con nuestra entrevistada? Que pertenecen al tercer sector o el sector de profesionales que viven en la sombra y que muchas personas en esta crisis han descubierto la gran importancia que tienen para nuestra sociedad. Son profesionales imprescindibles y a quienes les debemos nuestro reconocimiento no solo a las ocho en los balcones, sino también cuando salen a las calles a defender sus derechos y a exigir las mejoras en sus sectores laborales. Porque la sanidad, la enseñanza y la investigación se defiende todos los días.

Hoy queremos entrevistar y dedicar este articulo a Marian Moreno Llaneza, con el objetivo de visibilizar y reconocer su labor tanto en el ámbito de la coeducación, del feminismo y del movimiento LGTBIQ+.

Para aquellas personas que no tengáis la suerte de conocerla, Marian es de esas profesionales que entran en las aulas, no solo a enseñar los contenidos educativos de lengua y literatura que se exponen en el curriculum educativo, sino también para enseñarle a su alumnado a cuestionarse todo.

Marian Moreno es de esas maestras que tiene la capacidad de poner en duda la realidad que su alumnado conoce y hacerles replantearse si esa verdad es la única, o si existen más realidades, dejando que ellos y ellas sean parte activa de todo el proceso de cambio. Sin duda es una figura que acompaña al alumnado en su trayecto, dejando que cada cual sea quien lo determine y hasta donde quieren llegar.

Hablar de coeducación es hablar de Marian Moreno y de las grandes maestras que le precedieron. Una de ella es Mª Jose Urruzola Zabalza, a la que Moreno admira y agradece por ser pioneras en la coeducación en tiempos difíciles, donde defender estas ideas no era tarea fácil.

Todas estas profesionales deben ser reconocidas por ser grandes maestras de la coeducación. ¿Pero que es la coeducación?

La coeducación, es aquel método de intervención educativo que:

Consiste en educar a las chicas y a los chicos al margen del género femenino o masculino, es decir, educarles partiendo del hecho de su diferencia de sexo, potenciando el desarrollo de su individualidad, pero sin tener en cuenta los roles que se les exige cumplir desde una sociedad sexista, por ser de uno u otro sexo (Urruzola,1995:267)

Esta definición y muchos otros conceptos que Marian lleva a las aulas, los podemos leer en el libro que escribió junto a sus compañeras de profesión y coeducadoras, Kika Fumero y Carmen Ruiz Repullo, “Escuelas Libres de Violencias Machistas”, que desde aquí queremos recomendar no solo su lectura sino también su aplicación y profundización.

Marian Moreno, además de maestra del alumnado de secundaria, también es maestra del profesorado, impartiendo formación en el CPR (Centro de Profesorado y Recursos). En este organismo, junto a mas profesionales, enseña al profesorado que debe estar en constante formación, que las realidades del aula son muy diversas y que todas deben ser atendidas con el mismo respeto y los mismos derechos.

Porque en las aulas como en la vida, existen multitud de realidades, personas transexuales, personas con diversidades funcionales, familias monoparentales, con mayores y menores recurso. Y todas estas realidades, como las consecuencias que conllevan, deben ser tratadas con la importancia que se merecen.

Maria Moreno, cada vez que habla de coeducar, admira a otras profesionales, maestras y referentes para el alumnado y el profesorado que tienen la suerte de escuchar y conocer su labor como activistas y comprometidas con lograr que la coeducación sea una realidad en todos los ámbitos educativos y de la sociedad en general. Sin duda, esta profesional es un referente en este material tanto en Asturias como a nivel nacional. Además de ser una de esas personas de las que aprender fuera y dentro de las aulas.

Pero no debemos olvidar, como ya mencionamos anteriormente, que vivimos en una sociedad, en la cual, se miden las profesiones dándoles un renombre y sin tener en cuenta que todas y cada una de ellas tienen implicaciones y beneficios que las hacen imprescindibles. Cada una con su aportación, como puede ser el ocio, la seguridad o nuestra salud, que hacen mejor el mundo en el que vivimos.

¿Y qué tienen en común todos estos sectores? Tratan de dar respuesta a las preguntas correctas. No debemos olvidar que, en muchas ocasiones, son más importantes las preguntas que las respuestas.

En la escuela siempre nos enseñaron a plantearnos las preguntas adecuadas que no provocaran obtener las respuestas que buscábamos o necesitábamos. Por lo tanto, estos grupos de profesionales antes del coronavirus, por ejemplo, nos interesaba que encontrasen la clave para evitar la trasmisión de este virus. Pero ¿eran correctas las preguntas que nos estábamos haciendo? Ahora con el paso del tiempo, vemos como en realidad lo que deberíamos habernos planteado era como podemos aprender a convivir y vivir con este virus sin que nos perjudique a nuestra salud,

Pero no solo nos damos cuenta de que hacíamos las preguntas incorrectas si no que no valorábamos este tipo de profesión como se merecía. Ya que durante años han sufrido recortes, discriminación y poco reconocimiento, pero ahora se han convertido en un colectivo imprescindible sin el que esta pandemia se hubiera convertido en un problema aún más grave para nuestra sociedad.

¿Cómo llega nuestro país a tener grandes profesionales en investigación?, fácil. Con grandes profesionales de educación que les han enseñado a replantearse todas las preguntas de la vida y nunca quedarse conforme con la primera respuesta obtenida.

En este periodo tan novedoso y único que vivimos, educar está siendo, sin duda, complicado por muchos factores; alumnado y familias con dificultades tecnológicas o de conexiones que dificultan el acceso a la educación.

Vivimos momentos, donde educar está siendo muy complicado, ya que el confinamiento está demostrando la existencia de una de una brecha digital que afecta a todos los sectores y que a veces, la vida cambia sin previo aviso, sin margen para la actuación, por lo que se debe contar con respuestas para este tipo de situaciones.

Por lo que muchos expertos y expertas, comienzan a hablar de la educación 3.0. Pero de lo que nadie habla, es de la necesidad de comenzar a trabajar en una coeducación 3.0. Que se adapte a estas nuevas circunstancias, siendo capaz de responder a las nuevas necesidades de defender las potencialidades e individualidades de las niñas y los niños, de las mujeres y de los hombres, independientemente de su sexo y género.

El camino no será fácil, ni rápido, pero siguiendo el ejemplo de profesionales como María Moreno, seremos capaces de lograr que la coeducación sepa responder a estar necesidades y cuente con los recursos necesarios para adaptarse a todas las circunstancias que se puedan dar en esta nueva realidad. Porque hoy más que nunca debemos seguir luchando por las personas, por su futuro, por el potencial de cada una de ellas, por la educación desde la igualdad de valores de las personas.

Autoras: Ainhoa Fernández Méndez y Leyre Valdés Martínez


Las niñas son el futuro

El 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una Resolución para declarar el 11 de octubre como Día Internacional de la Niña y reconocer los derechos de las mismas y los desafíos únicos a los que se enfrentan en todo el mundo con la idea de promover su empoderamiento y el cumplimiento de sus derechos humanos.

Está recogido que las mujeres desde su infancia hasta su madurez tienen derecho a una vida segura, educada y saludable. Si reciben el apoyo y una educación efectiva durante su proceso de crecimiento, las niñas tendrán el potencial de cambiar el mundo, tanto como niñas empoderadas de hoy como trabajadoras, madres, emprendedoras, mentoras, jefas y líderes del mañana.

Pero la realidad es que aún nos queda por hacer, sólo unos datos que os pondrán los pelos de punta:
– Más de 200 millones de niñas y mujeres han sufrido la mutilación genital femenina.
– 1 de cada 5 niñas han contraído matrimonio antes de los 18 años.
– Solo 2/3 de los países en desarrollo han logrado la igualdad de género en la educación primaria.
– 9 de cada 10 adolescentes en viven en países en desarrollo trabajarán en la economía sumergida, con sueldos bajos o directamente sin cobrar nada, donde el abuso y la explotación laboral son muy comunes.

Para ello la defensa de sus derechos en pos de un futuro más equitativo y próspero, en el que la mitad de la humanidad sea un socio igualitario para resolver los problemas que surjan es algo básico.

Las niñas están rompiendo los límites y las barreras que plantean los estereotipos y la exclusión, incluidos los dirigidos a las niñas y niños con discapacidad y los que viven en comunidades marginadas. Como emprendedoras, innovadoras e iniciadoras de movimientos globales, las niñas están creando un mundo más relevante para ellas y las generaciones futuras, no las coartes, debemos dejar de educarlas en el miedo, debemos dejar que desarrollen sus ideas, que se equivoquen, que aprendan.

Déjalas ser lo que quieran ser.


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