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Fémesis y Despertar (Saga Dual) de la escritora Pilar Mármol

LA AUTORA


Pilar Mármol (1982) es licenciada en Filología Hispánica. Natural de Andújar (Jaén), vive en San Pedro de Alcántara (Málaga), desde 2006, donde ejerce de profesora de Lengua Castellana y Literatura en un instituto de Educación Secundaria.
En agosto de 2016 creó la plataforma feminista “Question Femenina” (qfem.es) a través de la cual realiza una intensa labor de activismo desde sus redes sociales (Instagram, Facebook y Twitter) en las que cuenta con más de 200.000 seguidores, a los que acerca a diario un mensaje de igualdad y de la importancia de conocernos y amarnos sin imposiciones sociales cargadas de estereotipos y roles de género, de conocer nuestra historia y los problemas sociales alrededor del mundo, todo ello con el objetivo de dar qué pensar a través de la creación de publicaciones y reflexiones propias, así como a través de la difusión de noticias de actualidad y artículos de interés de otros medios de comunicación.
El activismo feminista de Pilar Mármol ha traspasado las aulas en las que imparte una asignatura en la que es de obligada necesidad despertar el espíritu crítico de su alumnado, y en marzo de 2019, traspasó también las redes sociales con su primera novela, Fémesis, primera parte de la bilogía Dual, que se cierra ahora con la publicación de Despertar en Julio de 2020.


FÉMESIS Y DESPERTAR (SAGA DUAL)
De corte histórico, fantástico, mitológico, realista y, por supuesto, feminista, la Saga Dual es un recorrido alternativo por la historia de la humanidad a través de la mirada femenina, desde el Big Bang hasta nuestros días. Partiendo de esta suerte de premisa epistemológica, “Si fueran las mujeres quienes la contaran, la historia comenzaría con el Fémesis”, la autora construye a través de ese neologismo y en oposición al relato patriarcal que surge desde la Biblia y el Génesis, una nueva historia sobre la Historia de la humanidad en el que la mujer, tradicionalmente invisibilizada, emerge de las sombras para mostrar su verdadera aportación y contribución. En Fémesis, el relato histórico abarca desde el Big Bang hasta la revolución francesa, prosiguiendo su desarrollo en Despertar para llegar, desde el siglo XVIII a la historia reciente de nuestros días.
Para ello la autora teje un doble relato, realista y fantástico, donde la trama histórica queda magistralmente imbricada. En el primero, representa el universo humano a través de Julieta – personaje principal – y el enigma que envuelve a su familia a través de un medallón mágico cuyo misterio debe desentrañar porque de él dependerá el destino de toda la humanidad. En el segundo, el universo divino, con la Diosa Femia como eje central y Saga, símbolo del Patriarcado, como antagonista. Ambos universos se conectan a través de un Diario de los Sueños que cobra vida y que escribe Julieta, desde los 8 años con los que comienza en Fémesis hasta alcanzar su madurez en Despertar.
Esta hibridación de géneros narrativos entre la novela realista y de aprendizaje y la narrativa fantástica e histórica, completa la cuadratura del círculo con la fusión de un discurso ensayístico, marco conceptual de la bilogía: la historia del movimiento y teoría feminista, a la que asistimos desde uno y otro universo, humano y divino, desde sus orígenes en Fémesis, al recorrido por las diferentes olas del movimiento hasta llegar el presente y un futuro, inmediato y utópico, que nos conduciría al Despertar.
A nivel formal, esta es una de las aportaciones más originales y transgresoras de la Saga Dual, ya que contiene, dentro del propio doble relato entrelezado, múltiples relatos de contenidos literarios, científicos, históricos, artísticos y sociales, que confluyen en sintonía con el currículo académico de la etapa educativa en la que la autora y profesora imparte sus clases de Lengua y comentario crítico. Pilar, escritora y experta en cuestiones de género, adecua su voz y registro lingüístico a estos lectores y lectoras, desde un prisma creativo, ameno y divertido que trasciende la barrera de edad para llegar a todos los públicos con una obra de naturaleza crossover.
En una sociedad como la española en la que el machismo es una grave lacra social que se cobra vidas de mujeres, y cuando más necesario que nunca se hace reivindicarlo, la Saga Dual es una oportunidad para explicar de una forma amena a través de la historia y sus personajes conceptos fundamentales del feminismo: orígenes culturales e históricos, el patriarcado, las asimetrías de género, los micromachismos, el lenguaje inclusivo, etc. Por otro lado, la novela profundiza en otros aspectos y problemáticas claves de nuestra sociedad como el acoso escolar, las relaciones tóxicas, la cuestión de género, la identidad y orientación sexual, abogando por la pedagogía de género y la diversidad y no solo promoviendo el respeto y tolerancia ante la diferencia, sino también la propia diferencia.

Por ejemplo, Julieta tiene desde pequeña una heterocromía congénita que le hace tener un ojo de cada color. Por tener un aspecto diferente sufrirá episodios de bullying. La veremos crecer conforme avanza la historia y enfrentarse a situaciones cotidianas que, como en el caso anterior, sirven de espejo e inspiración, fomentando siempre la dimensión crítica.
Al mismo tiempo, a través de la alegoría del Diario de los Sueños que comienza a escribir Julieta desde los 8 años, en Fémesis y que cobra vida en el universo divino hasta alcanzar su madurez en Despertar – donde Julieta abrazará el feminismo y se embarcará en una aventura hacia lo desconocido con su amiga Sofía para buscar respuestas sobre sus orígenes-, la autora reivindica el poder de la imaginación y la capacidad de alcanzar nuestras metas y sueños cuando luchamos por ellos.
Por su carácter crítico y comprometido con los problemas de nuestro tiempo, la historia plantea también los grandes dilemas del mundo “desarrollado” y cuestiona sus pilares socioeconómicos revelando la cruda realidad a la que nos enfrentamos y apelando a lxs lectorxs: ¿es sostenible nuestra forma de vida? ¿podríamos hacer algo efectivo para cambiarla? Después de la buena acogida de Fémesis, la respuesta, se halla en la esperada segunda parte y cierre de la saga, Despertar.

Tras este potente mensaje educativo con perspectiva de género, está una mujer (y estrenada mamá primeriza) que compagina perfectamente su vida laboral y personal con su activismo dentro y fuera de las redes, donde realiza charlas y talleres en institutos y asociaciones feministas acercando el potente mensaje de desmitificación de mitos que contienen Fémesis y Despertar.
En marzo de 2020, recibió el homenaje “Reconocidas 2020” de la Diputación Provincial de Málaga, a través de la Delegación de Igualdad, con motivo de los actos del 8 de marzo “Día Internacional de la Mujer”, dedicado a Mujeres y Entidades que de forma individual o grupal juegan un papel importante en la historia de los municipios de Málaga en pro de la Igualdad de género.


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Feminismo en el corazón de España

La Asamblea Feminista de Aranda nace de la necesidad de una ciudad asolada por lo que aún se conoce como el Caso Arandina, que es “el nombre que recibe la causa abierta contra tres hombres blancos jóvenes y heterosexuales por parte de la familia de una menor, que no alcanzaba los dieciséis años cuando ellos la violaron. Sucedió en el piso que los tres compartían, el día 24 de noviembre de 2017, en Aranda de Duero. Recibe este nombre porque ellos eran jugadores en el equipo local, el Arandina CF”. 

Cuando una ciudad es abatida por un caso como este siempre surgen bandos, personas que se posicionan a favor o en contra. Es entonces cuando las más de veinte mujeres que conformaron la primera reunión de la Asamblea Feminista de Aranda ven la necesidad de aunar sus fuerzas contra un sistema que, cada día, nos muestra su peor versión.

En Aranda de Duero, el Caso Arandina marcó un antes y un después, muchas personas incluían el debate de la situación vivida por la menor en sus conversaciones diarias, pero no debemos olvidar que el código penal está amparado por las diferentes instituciones públicas y en la ciudad burgalesa “el Ayuntamiento que se mantuvo completamente al margen. Mientras no dejábamos de aparecer en los telediarios y otros programas televisivos. Esto fue un detonante para la radicalización de las posturas entre el vecindario, pues la neutralidad no existe y ese silencio institucional daba más crédito a lo que veíamos por la tele, creándose un enorme caso mediático que nunca defendía a la víctima y que nos situó en el punto de mira durante semanas. Que sólo se hiciera visible en redes sociales la dicotomía que se había generado nos entristecía y avergonzaba a partes iguales.”

Durante los últimos meses, aprovechando el estado de alarma y el confinamiento social de la ciudadanía española el Caso Arandina ha dado un giro: “se encuentra a la espera de recurso y fallo por instancia judicial superior tras la controversia entre el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (en adelante, TSJCyL) y la Audiencia Provincial de Burgos. El TSJCyL falló en contra de la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Burgos, dictaminando que fue abuso y no agresión”.

Este caso, que se planteaba como una sentencia ejemplar frente a otros similares ha tornado peor de lo que se esperaba, y en palabras de la AFA “esperamos que no deje a las mujeres de este país en un desamparo jurisprudencial pues sentará precedente para futuros casos de violaciones y agresiones machistas”.

Además, que el caso estuviera relacionado con el fútbol, un deporte mediático y muy querido por la sociedad española, hacía un flaco favor ante la situación generada. Muchas personas defendían a los imputados al verlos como ídolos locales en lugar de empatizar con una menor que acababa de ser agredida por tres hombres adultos. Algunos familiares y amigas/os de los jugadores iniciaron una serie de manifestaciones en las plazas de los pueblos y/o ciudades natales de los mismos, lo que causó aún más dolor para la víctima y su familia y para todas aquellas personas que apoyaron su causa. Es por ello que el 21 de diciembre de 2019 la AFA organiza una concentración en la Plaza del Trigo. Allí consiguen demostrar que el movimiento feminista está vivo, atrayendo a diferentes colectivos que se desplazaron desde diferentes lugares del territorio español: “Lo recordamos con muchísimo amor y como el acto de mayor sororidad al que hemos podido asistir. Nosotras estábamos llenas de nervios y de miedos. Recibimos un gran apoyo por redes sociales, por e-mail y, desde luego, de manera presencial (…) Por primera vez nos sentimos acompañadas respecto al Caso Arandina y desde aquí volvemos a agradecer a todas y cada una de las personas que vinieron tanto como colectivo como a nivel individual”.

Este encuentro fue algo fructífero ya que no solo sirvió para demostrar el calor del movimiento sino como inicio de una red multidireccional desde donde se intentan generar proyectos conjuntos y donde hay una conversación fluida en busca de acuerdos entre diferentes entidades feministas.

El apoyo del ayuntamiento de Aranda de Duero sigue siendo escaso, tal es así que el pasado 8M preparó una serie de actividades que estaban lejos de cumplir con las expectativas y/o necesidades de las mujeres arandinas. Aunque desde la AFA sí destacan la implicación de la Concejalía de Acción Social, Mujer e Igualdad de Oportunidades quien les ha dado apoyo y la oportunidad de realizar un Punto Lila en las fiestas patronales.

La AFA se compone de muchas mujeres para quienes el despertar feminista no guarda una relación directa con el incendiario Caso Arandina: “La mayoría de nosotras coincidimos en que los comentarios de nuestra familia, especialmente nuestras/os abuelas/os, comenzaron a resquemarnos desde pequeñitas.” Es un hecho que los estereotipos de género se nos imponen incluso antes de nacer. No solo nuestra familia, sino también las personas allegadas modifican su tono al hablar, sus palabras e incluso los regalos prenatales en función de nuestro sexo biológico. Este afán por perpetuar las normas de socialización ajustadas a nuestro sexo ha perseguido durante siglos a las mujeres, convirtiéndolas en seres sumisos. Incluso ha supuesto una condena a muerte para algunas como Olympe de Gouges.

Como todo colectivo, las características de sus componentes son muy diversas: “somos desde profesoras y educadoras sociales hasta hosteleras pasando por licenciadas en política o en filosofía. También trabajadoras sociales, electricistas, técnicas de laboratorio, ilustradoras, opositoras, …”. Cada una es diferente en edad, en formación e incluso en ideología, pero todas juntas forman una red donde se asienta el conocimiento, la buena praxis y, sobre todo, la lucha por un mundo feminista.

Aranda de Duero es una pequeña ciudad de Burgos, situada en el interior de España. Esta referencia geográfica no hace sino situarnos ante una problemática social: la despoblación. La falta de referentes juveniles y la abundancia de patrones de socialización clásicos crean una idiosincrasia particular: “la ralentización del progreso debido al menor flujo de personas externas a la zona en la que vivimos, que llega a estancar el avance en todos los sentidos: político, artístico, … Si ya de por sí no tenemos una base profesional potente, las mujeres nos encontramos con más desigualdad aún en nuestro entorno laboral. Por otro lado, somos mujeres cuidadas y educadas por otras mujeres que tienen la Guerra Civil y la Posguerra grabada en la sangre. Hemos sido educadas desde el miedo y la culpa, tenemos en el ADN que todo lo que no sea trabajo o familia no nos incumbe”.

Salir de la zona de confort no es fácil para nadie, pero ellas lo han hecho, han crecido personal y profesionalmente, y han tenido que luchar con la desigualdad de género más allá de sus hogares y familias: “Por ejemplo, en el medio docente el alumnado tiene un respeto a los profesores varones desde el minuto cero, mientras que nosotras, las profesoras, nos lo tenemos que ganar día a día (…). Otro ejemplo sería el de estar detrás de la barra de un bar: por una parte, hay jefes que no toman en serio a sus empleadas. Por otra parte, los clientes también toman en serio más a nuestros compañeros que a nosotras mismas, independientemente de la aptitud y del tiempo que llevemos en el oficio. Y finalmente, la clientela, en los más jóvenes se intuye la cosificación hacia el cuerpo de la mujer, especialmente en las discotecas. Los más mayores se toman libertades como pedir por su acompañante sin preguntar, llegando a discutir a la hora de pedir su consumición”.

Entendemos además la complejidad de criarse en un mundo donde los valores que nos inculcan son de carácter machista, por eso, desde la Asamblea Feminista de Aranda nos dan este consejo para que las nuevas generaciones sean más fuertes en materia de igualdad y luche por un futuro mejor: “Empieza por ti misma/o. Escucha, piensa las cosas más de una vez y trata de ver la realidad desde varios puntos de vista. No tengas prisa. Un truco que usamos muchas de nosotras para saber si algo es machista, es cambiar de género al sujeto en cuestión. Si lo que nos parece algo extraño deja de serlo, estamos ante un juicio machista”.

Aridane Cuevas


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Feminismo transinclusivo.

En los últimos meses hemos visto cómo en el movimiento feminista, aunque sabemos que existen muchas ramas, hay dos en concreto en la que se ha formado un división de opiniones, estamos hablando del feminismo transinclusivo y el excluyente. Antes de continuar vamos a explicar brevemente y de forma muy básica algunos conceptos: una persona transexual es aquella cuya identidad de género no se corresponde con la identidad que le dieron al nacer, una persona transgénero es aquella que tiene un comportamiento o expresión de género no binaria y luego dentro del término trans existen realidades mucho más diversas.

 

Las personas trans en nuestra sociedad actual y en el mundo siguen sufriendo una transfobia muy fuerte donde se les dice que están equivocadas y equivocados y muchas personas escudan su discurso transfóbico por medio de una argumentación biologicista ignorando totalmente el daño que provocan y los riesgos que sufre una persona trans por el simple hecho de serlo. Pues bien, tristemente este discurso hemos tenido que escucharlo no sólo en los sectores más rancios, machistas y lgtbfóbicos de la derecha española, también hemos tenido que escucharlo de aquellas a las que consideramos compañeras en el movimiento feminista. En el año 2019 se realizaron en la ciudad de Gijón unas Jornadas de la Escuela Feminista Rosario Acuña, en la cual se habló de las mujeres trans y de la apropiación del género. En estas Jornadas se llegaron a referir a una mujer trans en masculino negándole de esta forma su identidad, negando su existencia y su realidad. Estas Jornadas fueron el desencadenante de un debate que, desde mi punto de vista, es inexistente. 

 

Para entender la opinión y la realidad de lo que supone ser una mujer transexual dentro del movimiento feminista hemos querido realizarle una entrevista a nuestra compañera Laura, joven de 19 años que pertenece a Mil Voces Violetas y al grupo de jóvenes LGTB de La Liga de la Diversidad. Laura nos cuenta que descubrió su identidad a muy temprana edad: “empecé a notar que algo no andaba bien y que me sentía más una chica que un chico a los 3 años y no fue hasta que cumplí los 12 años que descubrí un término que jamás había escuchado: transexual. Toda la información la conseguí gracias a mi primer móvil y a navegar por internet buscando que era lo que creía que me pasaba y entonces descubrí que no era la única que me sentía así, esto me hizo sentirme muy aliviada”. A pesar de lo que se pueda pensar y de los tópicos que podamos escuchar, cómo bien dice Laura, todas las personas descubren su identidad a muy temprana edad, generalmente entre los 3 y los 4 años aunque no sepamos definir ese sentimiento con claridad. No fue hasta su mayoría de edad que Laura dijo a su entorno más cercano que era una mujer y que siempre lo había sido: “He tenido la suerte de que mis padres se lo han tomado realmente bien ya que son de mente abierta y me han apoyado prácticamente en todo. Les expliqué todo lo que sentía, cuál era mi realidad y que me aceptaran me hizo verdaderamente feliz. También tuve la suerte de que mis amigas/os se lo tomaron muy bien y me aceptaron. El problema principal fue decírselo abiertamente a toda la gente que me conoce,  hubo de todo aunque lamentablemente tuve que aguantar el rechazo de muchas personas”. 

 

Para muchas personas que viven la realidad de ser LGTB+ depende la familia, el entorno y el contexto social en el que estén puede ser verdaderamente difícil ser y amar en libertad. El entorno académico en el que estamos educando a nuestra juventud también es muy importante en el desarrollo de una sociedad más justa y muchas veces son los propios centros educativos los que no están preparados para aceptar la realidad de las personas trans. 

 

Laura, que ahora mismo está estudiando un grado medio de electricidad y que el año que viene por fin podrá estudiar informática para dedicarse en un futuro a ser programadora de videojuegos nos cuenta cómo fue su realidad en las aulas: “En el instituto me dijeron que no podía ir al baño de mujeres y me dieron un baño individual para mi sola, he recibido todo tipo de insultos por andar por la calle y llegando a clase y he tenido que aguantar discriminación y bullying por vestir cómo yo deseaba o por pedir que me tratasen por mi nombre. No sólo en la vida cotidiana he sufrido discriminación, por redes sociales he recibido comentarios ofensivos y horribles que me dañaron muchísimo la autoestima durante mucho tiempo. He tenido la suerte de que contaba y sigo contando con personas que me apoyan pero al principio fue muy duro”. 

 

Referente al futuro que quiere tener Laura nos acordamos de la dificultad que tienen muchas mujeres trans en el mundo laboral ya que sufren muchísima precariedad: “Estoy segura de que en la mayoría de entrevistas me van a rechazar por el simple hecho de ser transexual o me lo van a poner muchísimo más difícil porque lamentablemente una persona que entrevista no se va a complicar en contratar a una persona que considera que es diferente y te puede dar problemas. Aunque no es así, sigo siendo un ser humano y no soy diferente a las y los demás,  debe valorarse mi capacidad a la hora de trabajar y merecemos los mismos derechos y oportunidades que las personas cis y deberíamos tenerlos”. 

 

A pesar de la desesperanza, nuestra compañera tiene muy claro que va a luchar por ser programadora de videojuegos ya que es lo que desea: “no pienso vivir con miedo, voy a luchar por la profesión que quiera por mucha desigualdad que haya porque es lo que me gusta y quiero además hacerles ver a otras personas que tengan la misma situación que yo que se puede luchar contra todo y que no estamos solas”.  Cómo hemos mencionado anteriormente, Laura pertenece al grupo joven La Liga de la Diversidad, perteneciente a la asociación XEGA que se encuentra en la ciudad de Gijón. El pertenecer a este grupo joven ha ayudado mucho a nuestra compañera para descubrir otras realidades: “gracias a descubrir el grupo he podido encontrar a personas como yo y me he sentido más apoyada y más a gusto que nunca. También he aprendido muchísimos consejos y cosas que no sabía para que la vida me sea más fácil como mujer transexual, entre  ellos que puedo cambiarme el nombre legalmente de forma muy fácil y en concreto para eso no necesito esperar 2 años de hormonación. Estoy muy agradecida con mis compañeres, siempre me han apoyado y ayudado en todo”. Además de pertenecer a La Liga de la Diversidad y reivindicar la lucha del colectivo LGTB, nuestra compañera se considera así misma feminista pero nunca se atrevió hasta hace poco a unirse a la entidad Mil Voces Violetas por miedo al rechazo por ser una mujer transexual, “en esta asociación se defiende un feminismo transinclusivo y me alegro mucho de haberla descubierto, me está aportando muchas cosas buenas y además me siento muy a gusto con todas mis compañeras”. Ante esto, nos surge la pregunta de si  alguna vez nuestra compañera se ha sentido rechazada por parte del movimiento feminista por el hecho de ser una mujer transexual: “lamentablemente si, una vez me dijeron que yo no podría saber lo que es ser una mujer y lo que sufren, porque yo soy un hombre blanco privilegiado”.

 

Después de esto nos damos cuenta de que muchas veces incluso en este movimiento seguimos teniendo unos privilegios cómo son el de ser mujeres cis-sexuales y a veces nos olvidamos de que también existe la discriminación múltiple.“Por suerte, la mayor parte del movimiento feminista si entiende y apoya nuestra realidad aunque haya un sector que quiera excluirnos. Yo llevo mucho tiempo considerandome una mujer feminista y así va seguir siendo. En este sector se han dicho cosas cómo que somos hombres disfrazados o que los hombres transexuales son traidoras del género. Esperemos que con el tiempo vean que eso es un discurso de odio y transfobia porque debemos entender que lo que debemos hacer es luchar contra nuestro enemigo común cómo es el sistema cis-hetero-patriarcal. En el movimiento feminista es muy importante la presencia de mujeres transexuales porque la diversidad de la sociedad y nuestra realidad es muy importante. Las mujeres transexuales somos tan mujeres como cualquier otra y también podemos ser feministas. No podemos estar excluyendo a mujeres porque consideramos que no lo son, en vez de eso debemos unirnos todas para acabar con el machismo y la LGTBfobia, porque juntas somos más fuertes”.

 

Después de escuchar la experiencia de nuestra compañera nosotras tenemos claro de que en el movimiento feminista no hay espacio para el odio ni la discriminación de ningún tipo, tenemos claro que le moleste a quien le moleste las mujeres trans son nuestras compañeras y que esta lucha la vamos a ganar de la única forma que sabemos: unidas. 

Para finalizar, Laura tiene un mensaje que dar a todas aquellas personas LGTB+  que se puedan sentir identificadas con su realidad. “Tenemos mucho por lo que seguir luchando y a toda aquella persona que sienta que pueda ser rechazada por el movimiento feminista que no tenga miedo, este movimiento lucha por la igualdad y por conseguir una sociedad más justa”. 

 


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Mascarilla-19: violencia machista y crisis sanitaria

Son tiempos difíciles para todo el mundo: permanecemos en casa para prevenir un virus con consecuencias letales para muchas/os de nosotras/os. Nos cargamos de actividades que ayuden a que los días pasen más rápido y volcamos nuestra solidaridad con nuestras/os vecinas/os así como con otras personas que tenemos cerca. Hemos demostrado en cada aplauso lo agradecidas/os que estamos a todas/os aquellas/os que siguen haciendo girar la tierra y, sin embargo, continuamos diciendo adiós a mujeres que se han enfrentado a la pandemia machista cara a cara y han perdido.

La violencia contra la mujer lleva años golpeando nuestros hogares, pero el 14 de marzo de 2020 el gobierno decretaba que todas/os debíamos quedarnos en casa. El movimiento feminista no tardó en darse cuenta de la crueldad que suponía esto en según qué circunstancias y el Ministerio de Igualdad impulsó medidas de prevención, control y minimización de consecuencias negativas en entornos vulnerables. Se dictaminó que el 016 debía seguir funcionando y se habilitó además un servicio de chat gestionado por psicólogas expertas en la materia que hace las veces de primeros auxilios psicológicos. Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticas/os no tardaron además en lanzar su campaña Mascarilla-19 consistente en la apertura de un protocolo contra la violencia cada vez que alguien solicita dicho producto en sus establecimientos.

La violencia machista implica muchas formas de humillación y maltrato. Por ello hemos querido hablar con María Ramiro, una asturiana de 22 años que sufrió una agresión sexual múltiple siendo muy joven y que, sin embargo, ha conseguido canalizar su vida y salir adelante. En su libro Sintiendo menos, viviendo más nos relata su experiencia y cómo eso le cambió la vida. Comenzó siendo un diario”, nos cuenta. “Un día un familiar me dijo que por qué no intentaba escribir mi vida en un papel: no solo la agresión, también el antes y el después”.

Cuenta abiertamente como la publicación de su libro llevó a muchas chicas a ponerse en contacto con ella: “Me cuentan historias muy personales que muchas veces desconocen incluso sus familiares y amigas/os. Desde aquí, me gustaría decirles que deben sentirse orgullosas de sí mismas por seguir luchando y, sobre todo, que se sientan parte de la solución y no del problema”.

Esa solución es un impulso a todas las mujeres para denunciar públicamente su situación. Un empujón más hacia la lucha contra la invisibilidad: un fenómeno que envuelve la violencia sexual con el perpetuo silencio de las mujeres que la sufren y que, en muchas ocasiones, temen denunciar (legal y socialmente) por miedo al agresor o a la opinión pública.

Quiero dejar claro que, aun no siendo experta en leyes, soy consciente del dolor que produce la opinión pública. Todas/os hemos juzgado casos con dureza cuando se vuelven de dominio público, tal vez más desde que aprendimos a escondernos tras una pantalla. Muchas veces ni siquiera nos pararnos a pensar qué supondrán nuestras palabras para quien está al otro lado. No hace mucho saltaba a la luz el ya conocido Caso Arandina: una agresión sexual a una menor por parte de tres jugadores de un equipo de fútbol. En seguida, todas/os nos sentamos a hablar de lo que la menor hizo o dejo de hacer, con una confianza en nuestros argumentos digna de quien estuviera allí aquel día. Pocas personas trataron de analizar los hechos más allá de lo que pudiera aparecer en los 140 caracteres del último tweet de cualquiera. La realidad es que, una vez más, la opinión pública recayó sobre la víctima, culpabilizándola de los hechos. A María Ramiro le recomendaron dar un giro a su vida y emprendió entonces un viaje que marcaría un antes y un después. Pero ¿qué pasa cuando debes quedarte atrapada en un lugar donde todo el mundo te señala?

A mí también es el nuevo proyecto en el que trabaja María Ramiro: Junto testimonios de personas que hayan pasado situaciones de acoso, abuso, maltrato o agresión, tanto físico como psicológico. La idea es exponer esas historias de forma anónima para que la gente vea que son reales. El objetivo principal es que salgan a la luz y que esas supervivientes vean que pueden ayudar a muchas más personas”. Un proyecto que aúna los recuerdos más oscuros de muchas mujeres pero que arroja mucha luz ante una situación insostenible.

Pese a las medidas del Ministerio de Igualdad, las consultas de violencia machista durante esta crisis sanitaria, respecto al mismo periodo del año pasado aumentan cerca de un 200%. Seguramente, los datos de las agresiones sexuales por parte de desconocidos hayan disminuido. No se trata de ningún avance social, simplemente de una consecuencia directa de nuestra situación de aislamiento frente al Covid-19. Sin embargo, el 85% de los abusos o las agresiones sexuales provienen de personas a quienes conocemos, muchas de ellas incluso forman parte de nuestra familia.

Convivir en un estado continuo de alerta previniendo las posibles amenazas físicas además de la angustia derivada de un encierro temporal contribuyen a que nuestro estado psicológico empeore. Los efectos secundarios de la violencia machista rara vez son tenidos en cuenta por quienes rodean a la víctima que termina generando patologías psiquiátricas desde la depresión hasta el trastorno disociativo de la realidad.

Es recurrente el tema de ¿Qué ocurre con las víctimas de violencia machista durante la crisis sanitaria del Coronavirus? La violencia sexual, en menores y mayores de edad, es un apéndice de ese sistema que nos somete y nos atormenta, ahora 24 horas al día. ¿Os imagináis, por un momento, lo que supone estar aislada con la persona que ejerce violencia sobre ti? ¿Os imagináis el miedo o la ansiedad?

A pesar de los años, y de la distancia, María Ramiro continúa teniendo pesadillas. En su libro habla de la importancia que el mar tiene en su vida y cómo eso le ha ayudado a canalizar sus sentimientos en muchas ocasiones: “El mar para mí es una fuente de desahogo y me transmite mucha paz”. Y, desde su experiencia, nos invita a crear un entorno cálido en nuestra mente para mantenernos a salvo.

Información Relevante

Aquí podréis conseguir el libro de María Ramiro: Sintiendo menos, viviendo más. Con él completaréis la historia que hizo que su vida diese un giro y la llevase hasta donde está en estos momentos.

https://editorialcirculorojo.com/sintiendo-menos-viviendo-mas/

Si queréis colaborar en su nuevo proyecto A mi también podéis enviar vuestros testimonios a través del siguiente e-mail:

sintiendomenosviviendomas@gmail.com

Aridane Cuevas


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La crisis de los cuidados

Reportera violetaEs un hecho constatable que durante los últimos cien años han sido las mujeres quienes más perjudicadas se han visto ante las diferentes crisis económicas. Elson (2010) señalaba “todo análisis sobre una crisis económica debe examinar los impactos de la pérdida del empleo y otros impactos provocados por las crisis en la economía del cuidado, y cuestionar si las respuestas a las crisis abordan las desigualdades sistémicas de género”.

Nuestro país atraviesa un momento de incertidumbre, nos encontramos ante una crisis sanitaria que está viendo mermada nuestra población y que mantiene a quien no padece la enfermedad en una situación de inestabilidad psicológica, pero, sobre todo, de inestabilidad económica. Miles de personas han perdido su empleo, otras esperan poder acogerse a las medidas tomadas por el gobierno y visualizan cada intervención del Presidente en busca de una respuesta alentadora. En muchos casos, ni siquiera los ERTE han conseguido apaciguar la inseguridad de la población.

Nuestra Reportera Violeta se ha puesto en contacto con E. una joven asturiana de 25 años que prefiere permanecer en el anonimato. Ella estudió Lenguas Modernas y sus Literaturas, graduándose por la Universidad de Oviedo en el año 2019, aun así, lleva ya cuatro años trabajando en un sector fuertemente invisibilizado: el de los cuidados.

E. nos cuenta que empezó haciendo el turno de noche en una casa donde residían tres ancianas con severos problemas físicos y psíquicos para poder financiar sus estudios. En ningún momento formalizó un contrato laboral por lo que carecía de derechos ante diversas situaciones. “La casa no tenía condiciones salubres, estando allí cogí una Neumonía y no pude dejar de trabajar, ya que, si no iba, no cobraba”. Esto es algo que le sigue pasando, en la actualidad cuida de una señora mayor varios días a la semana, aunque las condiciones son prácticamente las mismas porque sigue sin tener un contrato laboral.

“Es algo mejor, allí pasaba la noche en vela cuidando de ellas y al amanecer debía ir a la universidad, era muy duro compaginar todo esto con mis estudios y mi vida social”. Algo a lo que tampoco le damos la importancia que se merece es a nuestra salud mental, el tener una higiene del sueño adecuada y relaciones sociales contribuyen a nuestro bienestar. El turno de noche, a largo plazo, genera ansiedad y una desconexión de nuestra realidad que afecta, entre otras cosas, a nuestra forma de afrontar el día a día. Esa misma ansiedad aún la persigue ya que tiene un horario establecido pero puede recibir llamadas de última hora alterando el horario semanal pactado.

Pese a haber mejorado sus condiciones en el trabajo, E. debe compaginar el cuidado de una persona dependiente con las clases particulares que imparte, ahora telemáticamente, para seguir financiando sus estudios. “No todo es negativo, gracias a mi trabajo cuidando personas de la 3ª edad he descubierto que me quiero dedicar profesionalmente a ello, así que estoy haciendo Trabajo Social en la UNED”.

Una joven polifacética que tiene muchas esperanzas en el futuro pero que se ve agobiada por la situación laboral actual: “Continúo impartiendo algunas clases vía Skype, el problema es el cuidado de la señora, si no voy, no cobro y decidí no ir en cuanto saltó el estado de alarma debido a que convivo con dos personas del grupo de riesgo, pero también por ella ya que un contagio podría complicar su salud”. E. es el reflejo de las medidas preventivas que ha decretado nuestro estado, aunque ello le supone dificultades económicas para afrontar esta situación.

En 2019, Laura Aragó, periodista de La Vanguardia nos explicaba en su artículo El contador: el tiempo que dedicarás hoy al trabajo invisible si eres hombre o mujer que, en base al desarrollo de las tareas que realizan unas y otros, las mujeres dedican un total de cuatro horas y veintitrés minutos mientras que los hombres tan solo emplean dos horas y seis minutos. Sobre esto, el FMI calcula que el Producto Interior Bruto global aumentaría en un 4% si el trabajo no remunerado estuviera mejor repartido.

La historia de E. es real y no es única, muchas mujeres dedican su vida a trabajar en nuestras casas, a cuidar de nuestras/os pequeñas/os, mayores y personas dependientes y rara vez lo pagamos como se merecen.

Mujer ejerciendo tareas de cuidados.

Sabemos que hoy, debido al estado de alarma ante el que se encuentra nuestro país, muchas de ellas han dejado de ir a trabajar ya que no tienen un contrato y, por tanto, no pueden avalar que su desplazamiento es laboral. Esto repercute directamente en la economía individual y familiar de muchas mujeres y nos gustaría que todas y todos nos parásemos a pensar en la importancia del trabajo de cuidados. No solo por el mantenimiento de la limpieza del hogar, actividad que seguro muchas/os lleváis al día desde el inicio del confinamiento, sino también por el tiempo que empleamos en el cuidado de otras personas en pro de su bienestar físico y mental independientemente de lo que eso signifique a nivel individual.

Aridane Cuevas


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Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

“Para hacer frente a los inmensos desafíos del Siglo XXI – desde el cambio climático hasta los trastornos tecnológicos- nos hace falta la ciencia y toda la energía necesaria y, por ello, el mundo no puede privarse del potencial, la inteligencia y la creatividad de los miles de mujeres que son víctimas de desigualdades o prejuicios tan arraigados.
En este día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, la UNESCO hace un llamamiento a la comunidad internacional, a los Estados y a cada persona para que se movilicen a fin de hacer realidad la igualdad, tanto en el ámbito de las ciencias como en otros campos. La humanidad solo puede salir ganando, igual que la ciencia.” (Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO).

Si, hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la ciencia, un campo que todavía a muchas nos resulta imposible, complicado o de hombres. ¿Cuántas mujeres de tu entorno han desechado la idea de hacer una Ingeniería por miedo? Sin otra razón solo miedo. Yo conozco a unas cuantas, incluso a mí misma: por miedo a no ser capaz decidí hacer algo que era más normal para mi género, y no complicarme la vida.

¿Crees que un hombre se plantea si la carrera de Ingeniería le puede salir bien o mal? Puede que alguno sí, pero la mayoría tirará hacia delante, al menos lo probará. Una mujer no, nos lo pensamos mejor, queremos estar seguras de que podremos con el desafío. Desafío… Madre mía.

Y todo esto, nos viene dado por ser mujeres, por todos los estereotipos y roles de género que hemos vivido desde antes de nacer incluso. Nos han educado así, en ser más cautas, más reflexivas, no guiarnos por las locuras y pensar bien lo que estamos haciendo, porque, qué vergüenza si no eres capaz ¿no? (véase la ironía por favor). Los errores o fracasos son solo una parte de la vida, es una forma de aprendizaje. Si sale mal, pues a otra cosa, pero ¿y si sale bien y consigues todos tus objetivos?

Hace no mucho leí un estudio sobre un profesor de una carrera de ciencias, Matemáticas si no recuerdo mal. En él, hacia una reflexión sobre cómo chicos y chicas reaccionaban ante un problema que él les había propuesto para realizar en casa. Era un problema bastante complicado, así que muchos de sus alumnos y alumnas les pidieron una tutoría como ayuda.
Ahí pudo observar cómo los chicos se preocupaban por revolver el problema, ellos sabían que eran capaces de resolverlo pero que algo en el problema fallaba. En cambio, las chicas, iban con una actitud diferente, decían que el problema eran ellas, que ellas no eran capaces de resolver el problema porque no tenían la suficiente capacidad para resolverlo.

He ahí una diferencia en la socialización del género brutal y este día en parte es lo que quiere deconstruir. Quiere animarnos a mujeres y niñas a ser aquello que queramos ser sin miedo a perjuicios, ni a estereotipos. Que rompamos los moldes y demostremos que de verdad valemos.

El mundo se merece nuestro talento.

Infografía sobre el Día Internacional de la Mujer y la Ciencia


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Día Mundial contra el Cáncer

Hoy, día 4 de Febrero, se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer como un llamamiento a actuar ahora para crear un futuro mejor sin cáncer.
El cáncer se puede considerar como el problema sanitario, social y económico que tiene nuestro país. Cada año son diagnosticados 275.000 casos nuevos y ya están luchando contra él 1,5 millones de personas.
Una compañera ha hecho un resumen con los síntomas más frecuentes de los tipos de cáncer más importantes. Os lo dejo aquí:

Infografía sobre tipos de cáncer

Al cáncer se le denomina como enfermedad no transmitible. Eso significa que son afecciones de larga duración y con una progresión generalmente lenta, que tienen su origen, en gran parte, en nuestros hábitos de vida. Pero entonces, ¿podemos prevenirlo?
Pues según el estudio “Impacto económico y social del cáncer en España”, se estima que entre el 30% y el 50% de los casos de cáncer pueden ser evitados siguiendo métodos de prevención. ¿Cómo os quedáis? Solamente siguiendo estos sencillos consejos que os dejo aquí abajo podéis evitar esta nueva lacra (AECC):

Comer saludablemente: los cambios en la dieta (poca ingesta de frutas y verdura, pero si mucha ingesta de azúcar, grasas en exceso, sal…) han aumentado los índices de sobrepeso. De hecho, se sabe que casi el 40% de l@s adult@s español@s entre 25 y 64 años presentan sobrepeso y el 22% obesidad. Por ello hay que apostar por la dieta mediterránea tan rica que tenemos en nuestro país.

Haz ejercicio físico cada día: sólo 30 minutos al día de movimiento en intensidad moderada serán suficientes. ¿en serio no tienes 30 minutos para prevenir el cáncer?

• Evita el consumo de tabaco: El humo del tabaco contiene más de 4.000 (CUATRO MIL!) productos químicos, de los cuales 250 son nocivos y más de 50 causan cáncer. De hecho, el consumo y exposición al tabaco está relacionado con hasta 15 tipos de cáncer diferentes.

• ¿Alcochol? La cantidad apropiada de alcohol para la prevención del cáncer es ninguna. El consumo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de padecer entre otros, cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama.

Practicamente todas las familias han tenido que vivir esta horrible experiencia, practicamente todos hemos visto a familiares o amigos luchar contra esta enfermedad y en ocasiones no ganar.
Son cosas muy sencillas que no solo ayudan a prevenir el cancer sino a que nuestra vida sea mas sana y nuestro sistema inmunológico mas fuerte contra las posibles enfermedades.

¿Merece la pena arriesgarse?


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La violencia sí tiene género.

Hoy es 25 de noviembre y debemos hablar de las 52 personas que han sido asesinadas en este último año,personas que eran racializadas, blancas, heteros, LGTB+ o que tenían algún tipo de discapacidad. Personas con familias: hijos, hijas, padres, madres, hermanos o hermanas, que tenían amigos y amigas estudiaban o trabajaban. Personas que reían, lloraban y sentían. Han sido 52 las personas a las que han quitado la vida en este último en España, 52 personas que casualmente eran mujeres y que, casualmente, fueron asesinadas por sus parejas sentimentales que son hombres, que son maltratadores. La violencia machista en este país se ha llevado, otro año más, 52 voces de mujeres. Además, son cientos y miles las mujeres que día tras día sufrimos no sólo violencia física, también sufrimos violencia estructural, económica, psicológica, sexual y ambiental. Las víctimas mortales son sólo la punta visible de una estructura patriarcal que día tras día, noche tras noche, nos ataca, nos humilla, nos viola y nos maltrata. Todas ellas tenían una cosa en común, todas ellas tenían nombre de mujeres y les han quitado la vida precisamente por eso, por el simple hecho de ser mujeres, por estar por debajo, por ser una minoría más dentro de esta sociedad.

Al conocer los datos a los que todas tenemos acceso, al ser conscientes de la cantidad de mujeres asesinadas que no han sido contadas, cuando las mujeres comenzamos a empoderarnos y a formarnos de las violencias que sufrimos día tras día, quejarnos, gritar de rabia y educar es lo único que nos queda. Es esto mismo, lo único que nos queda, lo que están tratando de arrebatarnos. Tenemos que ver a cinco señores salir con un pancarta que pone La violencia no tiene género obviando, olvidando y menospreciando a todas las mujeres víctimas de este sistema. Tenemos que escuchar que nos digan que cuando hablamos de feminismo o de diversidad sexual en los centros escolares lo que estamos haciendo es adoctrinar, al parecer explicar una realidad, crear mentes críticas y formar a las personas para que sean un poco más empáticas es adoctrinar. Estamos muy agotadas, cabreadas y tristes por volver a escuchar discursos que creíamos superados en este país. Ver que vamos dando pasos cortos en el terreno de la igualdad, llegan las elecciones y ves que de repente hay 52 escaños más de fascistas en el Congreso de los Diputados.

Están obviando una realidad, están olvidando a las asesinadas y están desplazando y negando recursos, medios y leyes a las minorías, todo esto mientras se envuelven en su bandera, una bandera que cada vez nos representa menos, que cada vez nos da más vergüenza.

Compañeras, sé que el panorama actual se muestra muy desolador pero recordad que estamos juntas en esto, que ninguna voz machista y patriarcal nos va a callar porque le joda a quien le joda las feministas, el colectivo LGTB+ y las personas racializadas seguimos existiendo y es muy duro pensar que nuestra simple existencia es un peligro, pero contra el fascismo sólo nos queda la resistencia.Defender lo que somos, defender el terreno que intentan arrebatarnos y educar es lo que debemos hacer ahora mismo. Seguiremos dando charlas en institutos, seguiremos hablando de nuestra realidad, de que nos están asesinando y seguiremos gritando porque se lo debemos a todas y cada una de las víctimas.

Por todas y cada una de nosotras, por las que no están y por las que vendrán.
Porque un día podamos descansar y ya no sea necesario luchar por nuestros derechos.
Porque, ojala, este sea el último 25N que tenemos que recordar.
Por vosotras, compañeras, esta lucha no descansa y no nos callarán ni ahora, ni nunca.

Lucía Fernandez

Ilustración de Sara Chana


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14 de octubre

Hace ya un año que juntamos cinco mujeres en una sala. Una sala donde con mucho mimo se fraguaba algo especial. Una reunión en la que nuestro interés común por el activismo feminista confluiría en la creación de una nueva asociación. Aquel día salimos con algunas ideas claras sobre las bases de nuestro nuevo proyecto aunque aún sin nombre.

Nos llevó un tiempo decidirlo, cuánto más algunas otras cuestiones que ahora son básicas en nuestra entidad. Pero el esfuerzo, la sororidad y los objetivos comunes hicieron que poco tiempo después estuviéramos listas para empezar a luchar contra un sistema que nos oprime, nos humilla, nos viola y nos asesina.

En la foto aparecen las 5 socias fundadoras de la Asociación Mil Voces Violetas. No vamos a engañarnos, no es nuestra mejor foto. Aunque quizá sí fuese el momento en el que todas apostamos por lo mismo. Al final, eso es lo bonito del feminismo ¿no?  La unión de todas las mujeres, sentirte parte de algo tan grande que podría cambiar el curso de la humanidad. A veces creo que muchas de las cosas que hacemos no tienen importancia luego recuerdo que según la Teoría del Caos el simple aleteo de una mariposa podría desencadenar un huracán en el otro extremo del mundo y pienso en México con su revuelta contra un estado que viola y asesina, pienso en Argentina luchando contra leyes que nos ahogan, pienso en la sentencia contra la manada, pienso…y joder, estamos cambiando el mundo. Y yo, lo hago sosteniendo la mano de quien sostiene la mía. Sin importarme la raza, la clase o la identidad de género. Porque las bases del nuevo mundo deben construirse en la diversidad, la tolerancia y el respeto.

Desde aquí, toda la junta directiva y socias fundadoras de Mil Voces Violetas, queremos dar las gracias a todas aquellas personas que, de una u otra manera, han hecho posible la consecución de todas nuestras iniciativas. Gracias a los diferentes Ayuntamientos que este año han contado con nuestra colaboración, a las asociaciones que han confiado y apostado por nosotras y nuestro trabajo, a quienes intervienen de manera individual cada día pero sobre todo queremos dar las gracias a todas las personas que formáis parte de Mil Voces Violetas y que habéis estado en cada momento de manera voluntaria y sin otro interés que aprender y forjar las bases de una nueva sociedad, más igualitaria, más feminista.

Yo por ellas madre, ellas por mí. 

 


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