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Feminismo en el corazón de España

La Asamblea Feminista de Aranda nace de la necesidad de una ciudad asolada por lo que aún se conoce como el Caso Arandina, que es “el nombre que recibe la causa abierta contra tres hombres blancos jóvenes y heterosexuales por parte de la familia de una menor, que no alcanzaba los dieciséis años cuando ellos la violaron. Sucedió en el piso que los tres compartían, el día 24 de noviembre de 2017, en Aranda de Duero. Recibe este nombre porque ellos eran jugadores en el equipo local, el Arandina CF”. 

Cuando una ciudad es abatida por un caso como este siempre surgen bandos, personas que se posicionan a favor o en contra. Es entonces cuando las más de veinte mujeres que conformaron la primera reunión de la Asamblea Feminista de Aranda ven la necesidad de aunar sus fuerzas contra un sistema que, cada día, nos muestra su peor versión.

En Aranda de Duero, el Caso Arandina marcó un antes y un después, muchas personas incluían el debate de la situación vivida por la menor en sus conversaciones diarias, pero no debemos olvidar que el código penal está amparado por las diferentes instituciones públicas y en la ciudad burgalesa “el Ayuntamiento que se mantuvo completamente al margen. Mientras no dejábamos de aparecer en los telediarios y otros programas televisivos. Esto fue un detonante para la radicalización de las posturas entre el vecindario, pues la neutralidad no existe y ese silencio institucional daba más crédito a lo que veíamos por la tele, creándose un enorme caso mediático que nunca defendía a la víctima y que nos situó en el punto de mira durante semanas. Que sólo se hiciera visible en redes sociales la dicotomía que se había generado nos entristecía y avergonzaba a partes iguales.”

Durante los últimos meses, aprovechando el estado de alarma y el confinamiento social de la ciudadanía española el Caso Arandina ha dado un giro: “se encuentra a la espera de recurso y fallo por instancia judicial superior tras la controversia entre el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (en adelante, TSJCyL) y la Audiencia Provincial de Burgos. El TSJCyL falló en contra de la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Burgos, dictaminando que fue abuso y no agresión”.

Este caso, que se planteaba como una sentencia ejemplar frente a otros similares ha tornado peor de lo que se esperaba, y en palabras de la AFA “esperamos que no deje a las mujeres de este país en un desamparo jurisprudencial pues sentará precedente para futuros casos de violaciones y agresiones machistas”.

Además, que el caso estuviera relacionado con el fútbol, un deporte mediático y muy querido por la sociedad española, hacía un flaco favor ante la situación generada. Muchas personas defendían a los imputados al verlos como ídolos locales en lugar de empatizar con una menor que acababa de ser agredida por tres hombres adultos. Algunos familiares y amigas/os de los jugadores iniciaron una serie de manifestaciones en las plazas de los pueblos y/o ciudades natales de los mismos, lo que causó aún más dolor para la víctima y su familia y para todas aquellas personas que apoyaron su causa. Es por ello que el 21 de diciembre de 2019 la AFA organiza una concentración en la Plaza del Trigo. Allí consiguen demostrar que el movimiento feminista está vivo, atrayendo a diferentes colectivos que se desplazaron desde diferentes lugares del territorio español: “Lo recordamos con muchísimo amor y como el acto de mayor sororidad al que hemos podido asistir. Nosotras estábamos llenas de nervios y de miedos. Recibimos un gran apoyo por redes sociales, por e-mail y, desde luego, de manera presencial (…) Por primera vez nos sentimos acompañadas respecto al Caso Arandina y desde aquí volvemos a agradecer a todas y cada una de las personas que vinieron tanto como colectivo como a nivel individual”.

Este encuentro fue algo fructífero ya que no solo sirvió para demostrar el calor del movimiento sino como inicio de una red multidireccional desde donde se intentan generar proyectos conjuntos y donde hay una conversación fluida en busca de acuerdos entre diferentes entidades feministas.

El apoyo del ayuntamiento de Aranda de Duero sigue siendo escaso, tal es así que el pasado 8M preparó una serie de actividades que estaban lejos de cumplir con las expectativas y/o necesidades de las mujeres arandinas. Aunque desde la AFA sí destacan la implicación de la Concejalía de Acción Social, Mujer e Igualdad de Oportunidades quien les ha dado apoyo y la oportunidad de realizar un Punto Lila en las fiestas patronales.

La AFA se compone de muchas mujeres para quienes el despertar feminista no guarda una relación directa con el incendiario Caso Arandina: “La mayoría de nosotras coincidimos en que los comentarios de nuestra familia, especialmente nuestras/os abuelas/os, comenzaron a resquemarnos desde pequeñitas.” Es un hecho que los estereotipos de género se nos imponen incluso antes de nacer. No solo nuestra familia, sino también las personas allegadas modifican su tono al hablar, sus palabras e incluso los regalos prenatales en función de nuestro sexo biológico. Este afán por perpetuar las normas de socialización ajustadas a nuestro sexo ha perseguido durante siglos a las mujeres, convirtiéndolas en seres sumisos. Incluso ha supuesto una condena a muerte para algunas como Olympe de Gouges.

Como todo colectivo, las características de sus componentes son muy diversas: “somos desde profesoras y educadoras sociales hasta hosteleras pasando por licenciadas en política o en filosofía. También trabajadoras sociales, electricistas, técnicas de laboratorio, ilustradoras, opositoras, …”. Cada una es diferente en edad, en formación e incluso en ideología, pero todas juntas forman una red donde se asienta el conocimiento, la buena praxis y, sobre todo, la lucha por un mundo feminista.

Aranda de Duero es una pequeña ciudad de Burgos, situada en el interior de España. Esta referencia geográfica no hace sino situarnos ante una problemática social: la despoblación. La falta de referentes juveniles y la abundancia de patrones de socialización clásicos crean una idiosincrasia particular: “la ralentización del progreso debido al menor flujo de personas externas a la zona en la que vivimos, que llega a estancar el avance en todos los sentidos: político, artístico, … Si ya de por sí no tenemos una base profesional potente, las mujeres nos encontramos con más desigualdad aún en nuestro entorno laboral. Por otro lado, somos mujeres cuidadas y educadas por otras mujeres que tienen la Guerra Civil y la Posguerra grabada en la sangre. Hemos sido educadas desde el miedo y la culpa, tenemos en el ADN que todo lo que no sea trabajo o familia no nos incumbe”.

Salir de la zona de confort no es fácil para nadie, pero ellas lo han hecho, han crecido personal y profesionalmente, y han tenido que luchar con la desigualdad de género más allá de sus hogares y familias: “Por ejemplo, en el medio docente el alumnado tiene un respeto a los profesores varones desde el minuto cero, mientras que nosotras, las profesoras, nos lo tenemos que ganar día a día (…). Otro ejemplo sería el de estar detrás de la barra de un bar: por una parte, hay jefes que no toman en serio a sus empleadas. Por otra parte, los clientes también toman en serio más a nuestros compañeros que a nosotras mismas, independientemente de la aptitud y del tiempo que llevemos en el oficio. Y finalmente, la clientela, en los más jóvenes se intuye la cosificación hacia el cuerpo de la mujer, especialmente en las discotecas. Los más mayores se toman libertades como pedir por su acompañante sin preguntar, llegando a discutir a la hora de pedir su consumición”.

Entendemos además la complejidad de criarse en un mundo donde los valores que nos inculcan son de carácter machista, por eso, desde la Asamblea Feminista de Aranda nos dan este consejo para que las nuevas generaciones sean más fuertes en materia de igualdad y luche por un futuro mejor: “Empieza por ti misma/o. Escucha, piensa las cosas más de una vez y trata de ver la realidad desde varios puntos de vista. No tengas prisa. Un truco que usamos muchas de nosotras para saber si algo es machista, es cambiar de género al sujeto en cuestión. Si lo que nos parece algo extraño deja de serlo, estamos ante un juicio machista”.

Aridane Cuevas


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Feminismo transinclusivo.

En los últimos meses hemos visto cómo en el movimiento feminista, aunque sabemos que existen muchas ramas, hay dos en concreto en la que se ha formado un división de opiniones, estamos hablando del feminismo transinclusivo y el excluyente. Antes de continuar vamos a explicar brevemente y de forma muy básica algunos conceptos: una persona transexual es aquella cuya identidad de género no se corresponde con la identidad que le dieron al nacer, una persona transgénero es aquella que tiene un comportamiento o expresión de género no binaria y luego dentro del término trans existen realidades mucho más diversas.

 

Las personas trans en nuestra sociedad actual y en el mundo siguen sufriendo una transfobia muy fuerte donde se les dice que están equivocadas y equivocados y muchas personas escudan su discurso transfóbico por medio de una argumentación biologicista ignorando totalmente el daño que provocan y los riesgos que sufre una persona trans por el simple hecho de serlo. Pues bien, tristemente este discurso hemos tenido que escucharlo no sólo en los sectores más rancios, machistas y lgtbfóbicos de la derecha española, también hemos tenido que escucharlo de aquellas a las que consideramos compañeras en el movimiento feminista. En el año 2019 se realizaron en la ciudad de Gijón unas Jornadas de la Escuela Feminista Rosario Acuña, en la cual se habló de las mujeres trans y de la apropiación del género. En estas Jornadas se llegaron a referir a una mujer trans en masculino negándole de esta forma su identidad, negando su existencia y su realidad. Estas Jornadas fueron el desencadenante de un debate que, desde mi punto de vista, es inexistente. 

 

Para entender la opinión y la realidad de lo que supone ser una mujer transexual dentro del movimiento feminista hemos querido realizarle una entrevista a nuestra compañera Laura, joven de 19 años que pertenece a Mil Voces Violetas y al grupo de jóvenes LGTB de La Liga de la Diversidad. Laura nos cuenta que descubrió su identidad a muy temprana edad: “empecé a notar que algo no andaba bien y que me sentía más una chica que un chico a los 3 años y no fue hasta que cumplí los 12 años que descubrí un término que jamás había escuchado: transexual. Toda la información la conseguí gracias a mi primer móvil y a navegar por internet buscando que era lo que creía que me pasaba y entonces descubrí que no era la única que me sentía así, esto me hizo sentirme muy aliviada”. A pesar de lo que se pueda pensar y de los tópicos que podamos escuchar, cómo bien dice Laura, todas las personas descubren su identidad a muy temprana edad, generalmente entre los 3 y los 4 años aunque no sepamos definir ese sentimiento con claridad. No fue hasta su mayoría de edad que Laura dijo a su entorno más cercano que era una mujer y que siempre lo había sido: “He tenido la suerte de que mis padres se lo han tomado realmente bien ya que son de mente abierta y me han apoyado prácticamente en todo. Les expliqué todo lo que sentía, cuál era mi realidad y que me aceptaran me hizo verdaderamente feliz. También tuve la suerte de que mis amigas/os se lo tomaron muy bien y me aceptaron. El problema principal fue decírselo abiertamente a toda la gente que me conoce,  hubo de todo aunque lamentablemente tuve que aguantar el rechazo de muchas personas”. 

 

Para muchas personas que viven la realidad de ser LGTB+ depende la familia, el entorno y el contexto social en el que estén puede ser verdaderamente difícil ser y amar en libertad. El entorno académico en el que estamos educando a nuestra juventud también es muy importante en el desarrollo de una sociedad más justa y muchas veces son los propios centros educativos los que no están preparados para aceptar la realidad de las personas trans. 

 

Laura, que ahora mismo está estudiando un grado medio de electricidad y que el año que viene por fin podrá estudiar informática para dedicarse en un futuro a ser programadora de videojuegos nos cuenta cómo fue su realidad en las aulas: “En el instituto me dijeron que no podía ir al baño de mujeres y me dieron un baño individual para mi sola, he recibido todo tipo de insultos por andar por la calle y llegando a clase y he tenido que aguantar discriminación y bullying por vestir cómo yo deseaba o por pedir que me tratasen por mi nombre. No sólo en la vida cotidiana he sufrido discriminación, por redes sociales he recibido comentarios ofensivos y horribles que me dañaron muchísimo la autoestima durante mucho tiempo. He tenido la suerte de que contaba y sigo contando con personas que me apoyan pero al principio fue muy duro”. 

 

Referente al futuro que quiere tener Laura nos acordamos de la dificultad que tienen muchas mujeres trans en el mundo laboral ya que sufren muchísima precariedad: “Estoy segura de que en la mayoría de entrevistas me van a rechazar por el simple hecho de ser transexual o me lo van a poner muchísimo más difícil porque lamentablemente una persona que entrevista no se va a complicar en contratar a una persona que considera que es diferente y te puede dar problemas. Aunque no es así, sigo siendo un ser humano y no soy diferente a las y los demás,  debe valorarse mi capacidad a la hora de trabajar y merecemos los mismos derechos y oportunidades que las personas cis y deberíamos tenerlos”. 

 

A pesar de la desesperanza, nuestra compañera tiene muy claro que va a luchar por ser programadora de videojuegos ya que es lo que desea: “no pienso vivir con miedo, voy a luchar por la profesión que quiera por mucha desigualdad que haya porque es lo que me gusta y quiero además hacerles ver a otras personas que tengan la misma situación que yo que se puede luchar contra todo y que no estamos solas”.  Cómo hemos mencionado anteriormente, Laura pertenece al grupo joven La Liga de la Diversidad, perteneciente a la asociación XEGA que se encuentra en la ciudad de Gijón. El pertenecer a este grupo joven ha ayudado mucho a nuestra compañera para descubrir otras realidades: “gracias a descubrir el grupo he podido encontrar a personas como yo y me he sentido más apoyada y más a gusto que nunca. También he aprendido muchísimos consejos y cosas que no sabía para que la vida me sea más fácil como mujer transexual, entre  ellos que puedo cambiarme el nombre legalmente de forma muy fácil y en concreto para eso no necesito esperar 2 años de hormonación. Estoy muy agradecida con mis compañeres, siempre me han apoyado y ayudado en todo”. Además de pertenecer a La Liga de la Diversidad y reivindicar la lucha del colectivo LGTB, nuestra compañera se considera así misma feminista pero nunca se atrevió hasta hace poco a unirse a la entidad Mil Voces Violetas por miedo al rechazo por ser una mujer transexual, “en esta asociación se defiende un feminismo transinclusivo y me alegro mucho de haberla descubierto, me está aportando muchas cosas buenas y además me siento muy a gusto con todas mis compañeras”. Ante esto, nos surge la pregunta de si  alguna vez nuestra compañera se ha sentido rechazada por parte del movimiento feminista por el hecho de ser una mujer transexual: “lamentablemente si, una vez me dijeron que yo no podría saber lo que es ser una mujer y lo que sufren, porque yo soy un hombre blanco privilegiado”.

 

Después de esto nos damos cuenta de que muchas veces incluso en este movimiento seguimos teniendo unos privilegios cómo son el de ser mujeres cis-sexuales y a veces nos olvidamos de que también existe la discriminación múltiple.“Por suerte, la mayor parte del movimiento feminista si entiende y apoya nuestra realidad aunque haya un sector que quiera excluirnos. Yo llevo mucho tiempo considerandome una mujer feminista y así va seguir siendo. En este sector se han dicho cosas cómo que somos hombres disfrazados o que los hombres transexuales son traidoras del género. Esperemos que con el tiempo vean que eso es un discurso de odio y transfobia porque debemos entender que lo que debemos hacer es luchar contra nuestro enemigo común cómo es el sistema cis-hetero-patriarcal. En el movimiento feminista es muy importante la presencia de mujeres transexuales porque la diversidad de la sociedad y nuestra realidad es muy importante. Las mujeres transexuales somos tan mujeres como cualquier otra y también podemos ser feministas. No podemos estar excluyendo a mujeres porque consideramos que no lo son, en vez de eso debemos unirnos todas para acabar con el machismo y la LGTBfobia, porque juntas somos más fuertes”.

 

Después de escuchar la experiencia de nuestra compañera nosotras tenemos claro de que en el movimiento feminista no hay espacio para el odio ni la discriminación de ningún tipo, tenemos claro que le moleste a quien le moleste las mujeres trans son nuestras compañeras y que esta lucha la vamos a ganar de la única forma que sabemos: unidas. 

Para finalizar, Laura tiene un mensaje que dar a todas aquellas personas LGTB+  que se puedan sentir identificadas con su realidad. “Tenemos mucho por lo que seguir luchando y a toda aquella persona que sienta que pueda ser rechazada por el movimiento feminista que no tenga miedo, este movimiento lucha por la igualdad y por conseguir una sociedad más justa”. 

 


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La crisis de los cuidados

Reportera violetaEs un hecho constatable que durante los últimos cien años han sido las mujeres quienes más perjudicadas se han visto ante las diferentes crisis económicas. Elson (2010) señalaba “todo análisis sobre una crisis económica debe examinar los impactos de la pérdida del empleo y otros impactos provocados por las crisis en la economía del cuidado, y cuestionar si las respuestas a las crisis abordan las desigualdades sistémicas de género”.

Nuestro país atraviesa un momento de incertidumbre, nos encontramos ante una crisis sanitaria que está viendo mermada nuestra población y que mantiene a quien no padece la enfermedad en una situación de inestabilidad psicológica, pero, sobre todo, de inestabilidad económica. Miles de personas han perdido su empleo, otras esperan poder acogerse a las medidas tomadas por el gobierno y visualizan cada intervención del Presidente en busca de una respuesta alentadora. En muchos casos, ni siquiera los ERTE han conseguido apaciguar la inseguridad de la población.

Nuestra Reportera Violeta se ha puesto en contacto con E. una joven asturiana de 25 años que prefiere permanecer en el anonimato. Ella estudió Lenguas Modernas y sus Literaturas, graduándose por la Universidad de Oviedo en el año 2019, aun así, lleva ya cuatro años trabajando en un sector fuertemente invisibilizado: el de los cuidados.

E. nos cuenta que empezó haciendo el turno de noche en una casa donde residían tres ancianas con severos problemas físicos y psíquicos para poder financiar sus estudios. En ningún momento formalizó un contrato laboral por lo que carecía de derechos ante diversas situaciones. “La casa no tenía condiciones salubres, estando allí cogí una Neumonía y no pude dejar de trabajar, ya que, si no iba, no cobraba”. Esto es algo que le sigue pasando, en la actualidad cuida de una señora mayor varios días a la semana, aunque las condiciones son prácticamente las mismas porque sigue sin tener un contrato laboral.

“Es algo mejor, allí pasaba la noche en vela cuidando de ellas y al amanecer debía ir a la universidad, era muy duro compaginar todo esto con mis estudios y mi vida social”. Algo a lo que tampoco le damos la importancia que se merece es a nuestra salud mental, el tener una higiene del sueño adecuada y relaciones sociales contribuyen a nuestro bienestar. El turno de noche, a largo plazo, genera ansiedad y una desconexión de nuestra realidad que afecta, entre otras cosas, a nuestra forma de afrontar el día a día. Esa misma ansiedad aún la persigue ya que tiene un horario establecido pero puede recibir llamadas de última hora alterando el horario semanal pactado.

Pese a haber mejorado sus condiciones en el trabajo, E. debe compaginar el cuidado de una persona dependiente con las clases particulares que imparte, ahora telemáticamente, para seguir financiando sus estudios. “No todo es negativo, gracias a mi trabajo cuidando personas de la 3ª edad he descubierto que me quiero dedicar profesionalmente a ello, así que estoy haciendo Trabajo Social en la UNED”.

Una joven polifacética que tiene muchas esperanzas en el futuro pero que se ve agobiada por la situación laboral actual: “Continúo impartiendo algunas clases vía Skype, el problema es el cuidado de la señora, si no voy, no cobro y decidí no ir en cuanto saltó el estado de alarma debido a que convivo con dos personas del grupo de riesgo, pero también por ella ya que un contagio podría complicar su salud”. E. es el reflejo de las medidas preventivas que ha decretado nuestro estado, aunque ello le supone dificultades económicas para afrontar esta situación.

En 2019, Laura Aragó, periodista de La Vanguardia nos explicaba en su artículo El contador: el tiempo que dedicarás hoy al trabajo invisible si eres hombre o mujer que, en base al desarrollo de las tareas que realizan unas y otros, las mujeres dedican un total de cuatro horas y veintitrés minutos mientras que los hombres tan solo emplean dos horas y seis minutos. Sobre esto, el FMI calcula que el Producto Interior Bruto global aumentaría en un 4% si el trabajo no remunerado estuviera mejor repartido.

La historia de E. es real y no es única, muchas mujeres dedican su vida a trabajar en nuestras casas, a cuidar de nuestras/os pequeñas/os, mayores y personas dependientes y rara vez lo pagamos como se merecen.

Mujer ejerciendo tareas de cuidados.

Sabemos que hoy, debido al estado de alarma ante el que se encuentra nuestro país, muchas de ellas han dejado de ir a trabajar ya que no tienen un contrato y, por tanto, no pueden avalar que su desplazamiento es laboral. Esto repercute directamente en la economía individual y familiar de muchas mujeres y nos gustaría que todas y todos nos parásemos a pensar en la importancia del trabajo de cuidados. No solo por el mantenimiento de la limpieza del hogar, actividad que seguro muchas/os lleváis al día desde el inicio del confinamiento, sino también por el tiempo que empleamos en el cuidado de otras personas en pro de su bienestar físico y mental independientemente de lo que eso signifique a nivel individual.

Aridane Cuevas


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Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

“Para hacer frente a los inmensos desafíos del Siglo XXI – desde el cambio climático hasta los trastornos tecnológicos- nos hace falta la ciencia y toda la energía necesaria y, por ello, el mundo no puede privarse del potencial, la inteligencia y la creatividad de los miles de mujeres que son víctimas de desigualdades o prejuicios tan arraigados.
En este día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, la UNESCO hace un llamamiento a la comunidad internacional, a los Estados y a cada persona para que se movilicen a fin de hacer realidad la igualdad, tanto en el ámbito de las ciencias como en otros campos. La humanidad solo puede salir ganando, igual que la ciencia.” (Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO).

Si, hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la ciencia, un campo que todavía a muchas nos resulta imposible, complicado o de hombres. ¿Cuántas mujeres de tu entorno han desechado la idea de hacer una Ingeniería por miedo? Sin otra razón solo miedo. Yo conozco a unas cuantas, incluso a mí misma: por miedo a no ser capaz decidí hacer algo que era más normal para mi género, y no complicarme la vida.

¿Crees que un hombre se plantea si la carrera de Ingeniería le puede salir bien o mal? Puede que alguno sí, pero la mayoría tirará hacia delante, al menos lo probará. Una mujer no, nos lo pensamos mejor, queremos estar seguras de que podremos con el desafío. Desafío… Madre mía.

Y todo esto, nos viene dado por ser mujeres, por todos los estereotipos y roles de género que hemos vivido desde antes de nacer incluso. Nos han educado así, en ser más cautas, más reflexivas, no guiarnos por las locuras y pensar bien lo que estamos haciendo, porque, qué vergüenza si no eres capaz ¿no? (véase la ironía por favor). Los errores o fracasos son solo una parte de la vida, es una forma de aprendizaje. Si sale mal, pues a otra cosa, pero ¿y si sale bien y consigues todos tus objetivos?

Hace no mucho leí un estudio sobre un profesor de una carrera de ciencias, Matemáticas si no recuerdo mal. En él, hacia una reflexión sobre cómo chicos y chicas reaccionaban ante un problema que él les había propuesto para realizar en casa. Era un problema bastante complicado, así que muchos de sus alumnos y alumnas les pidieron una tutoría como ayuda.
Ahí pudo observar cómo los chicos se preocupaban por revolver el problema, ellos sabían que eran capaces de resolverlo pero que algo en el problema fallaba. En cambio, las chicas, iban con una actitud diferente, decían que el problema eran ellas, que ellas no eran capaces de resolver el problema porque no tenían la suficiente capacidad para resolverlo.

He ahí una diferencia en la socialización del género brutal y este día en parte es lo que quiere deconstruir. Quiere animarnos a mujeres y niñas a ser aquello que queramos ser sin miedo a perjuicios, ni a estereotipos. Que rompamos los moldes y demostremos que de verdad valemos.

El mundo se merece nuestro talento.

Infografía sobre el Día Internacional de la Mujer y la Ciencia


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6 de Febrero…

Infografía sobre Mutilación Genital Femenina

Imagínate que un día sin más motivos, te quitaran esa pequeña cosa que te da placer, esa pequeña cosa que te da una sacudida en las relaciones placenteras y que te deja de lo más relajado. Imagínate que nunca más pudieras sentirlo y en cambio solo sintieras dolor ¿Qué sentido tendría el sexo pues? ¿simplemente reproductivo? Ahora no te lo imagines y piensa que a millones de mujeres y niñas en el mundo les ha pasado y les sigue pasando (se estima que son alrededor de 200 MILLONES), ¿y sabes por qué? No por una enfermedad, no porque no hubiera más remedio, sino porque quieren reprimir y controlar nuestro deseo sexual y nuestro cuerpo.

La Mutilación Genital Femenina: dícese de todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos NO MÉDICOS. (OMS)

Veamos entonces los motivos más comunes para este tipo de prácticas:
• Es una convención social, una presión social. Hay que hacerlo para ser aceptado socialmente. En estos casos, la MGF ni se cuestiona, tienes que hacerlo para no ser la “rara”, para poder casarte y tener hijos, porque sino nadie te va a querer.

• A menudo se considera parte de la crianza de la niña y una forma de prepararla para la vida adulta.

• Muy comunmente está dentro de lo que se considera una conducta sexual aceptable y tiene por objetivo asegurar la virginidad antes del matrimonio y la fidelidad después de él. En muchas comunidades existe la convicción de que reduce la libido de la mujer y la ayuda así a resistir la tentación de relaciones extraconyugales (me gustaría saber si a los hombres se les hace algo también para conseguir lo mismo, ¡ah! Maldita mujer infiel)

• La MGF viene asociada a modelos culturales de feminidad y recato, portadores de la idea de que las niñas son puras y hermosas.

• Los líderes religiosos tienen distintas posiciones en torno a esto: algunos la fomentan, otros la consideran irrelevante para su religión y otros contribuyen a su eliminación.

• En la mayoría de las sociedades donde se practica se considera una tradición cultural, argumento que se utiliza a menudo para mantener su práctica.

¿Por qué deberíamos implicarnos tod@s para erradicar estas conductas?
Aparte de los motivos obvios, es una lucha que debería estar en la agenda feminista de todas nosotras. No deja de ser una forma más de violencia hacia la mujer, una forma de despojarla de sus derechos y libertades y de someterla al hombre. Si el feminismo es la lucha colectiva de las mujeres para mejorar las vidas de todas, no nos olvidemos de las de estas mujeres.
Porque roba un futuro libre para las niñas. Su futuro ya está más que escrito. Ayudémoslas, démosles oportunidades y educación. Que puedan escoger el futuro que quieran. Porque otra de las consecuencias es que las niñas dejan de ir al colegio, al ser consideradas ya mujeres y preparadas para contraer matrimonio han de hacerse ya cargo de las tareas “normales” de las mujeres.
Y es que, en sí, es una violación de los derechos humanos, es una violación de los derechos de las niñas y de las jóvenes.

Aquí os dejo unos versos somalíes para que penséis, llamado “las tres penas”: <<Es lo que mi abuela llamaba las tres penas de una mujer: el día de la circuncisión, la noche de bodas y el nacimiento de un hijo.>>

No te quedes a un lado, este problema como mujer, también te perjudica y también es y será una lucha nuestra.


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14 de octubre

Hace ya un año que juntamos cinco mujeres en una sala. Una sala donde con mucho mimo se fraguaba algo especial. Una reunión en la que nuestro interés común por el activismo feminista confluiría en la creación de una nueva asociación. Aquel día salimos con algunas ideas claras sobre las bases de nuestro nuevo proyecto aunque aún sin nombre.

Nos llevó un tiempo decidirlo, cuánto más algunas otras cuestiones que ahora son básicas en nuestra entidad. Pero el esfuerzo, la sororidad y los objetivos comunes hicieron que poco tiempo después estuviéramos listas para empezar a luchar contra un sistema que nos oprime, nos humilla, nos viola y nos asesina.

En la foto aparecen las 5 socias fundadoras de la Asociación Mil Voces Violetas. No vamos a engañarnos, no es nuestra mejor foto. Aunque quizá sí fuese el momento en el que todas apostamos por lo mismo. Al final, eso es lo bonito del feminismo ¿no?  La unión de todas las mujeres, sentirte parte de algo tan grande que podría cambiar el curso de la humanidad. A veces creo que muchas de las cosas que hacemos no tienen importancia luego recuerdo que según la Teoría del Caos el simple aleteo de una mariposa podría desencadenar un huracán en el otro extremo del mundo y pienso en México con su revuelta contra un estado que viola y asesina, pienso en Argentina luchando contra leyes que nos ahogan, pienso en la sentencia contra la manada, pienso…y joder, estamos cambiando el mundo. Y yo, lo hago sosteniendo la mano de quien sostiene la mía. Sin importarme la raza, la clase o la identidad de género. Porque las bases del nuevo mundo deben construirse en la diversidad, la tolerancia y el respeto.

Desde aquí, toda la junta directiva y socias fundadoras de Mil Voces Violetas, queremos dar las gracias a todas aquellas personas que, de una u otra manera, han hecho posible la consecución de todas nuestras iniciativas. Gracias a los diferentes Ayuntamientos que este año han contado con nuestra colaboración, a las asociaciones que han confiado y apostado por nosotras y nuestro trabajo, a quienes intervienen de manera individual cada día pero sobre todo queremos dar las gracias a todas las personas que formáis parte de Mil Voces Violetas y que habéis estado en cada momento de manera voluntaria y sin otro interés que aprender y forjar las bases de una nueva sociedad, más igualitaria, más feminista.

Yo por ellas madre, ellas por mí. 

 


Mil Voces Violetas en Twitter